La vuelta de los octavos de la Sudamericana ponía a River en una casi inmejorable situación. 0 a 0 en Colombia y a definir ante 85.000 personas en el Monumental. El equipo, hasta ese momento de Coudet, empezó bien, siendo protagonista y sin dejar crecer a Independiente Santa fe. Almada y Correa tuvieron ocasiones para poner el 1 a 0 en reiteradas oportunidades, pero el arco no se abría. En el segundo tiempo, el visitante intentó con un remate de Bustos bien resuelto por Beltrán, pero rápidamente llegó el desahogo. Centro perfecto de Montiel y aparición de Driussi por atrás de todos para poner el 1 a 0.
Curiosamente, y cuando el equipo podía sentenciar la historia buscando el 2 a 0, Coudet sacó a Galván para custodiar mejor el mediocampo, pero eso sirvió para que River se retrase en el campo y deje crecer a Independiente. Así fue como el visitante empezó a causarle peligro y después de un par de intervenciones de Beltrán, llegó el córner que derivó en la mano de Martinez Quarta y así regalar un penal. Fagundez lo cambió por gol y se iba todo a los penales. La última la tuvo Otamendi, pero su cabezazo salió cerca del palo.
Y en la serie de penales, lo increíble. Se patearon 22 penales, Beltrán atajó tres, pero ni así River pudo clasificar, porque el mismo arquero falló el suyo y el del visitante lo metió.
River tiró por la borda la competencia internacional que le podía dar aire en momentos que más lo necesitaba. Coudet, sin haber entendido lo que conllevaba ser entrenador de River, debió dejar su cargo y, lo peor de todo es que se consumó un nuevo papelón en el mundo millonario.