River viajó a la altura colombiana para enfrentar a Independiente Santa Fé por la ida de los octavos de final de la Copa Sudamericana. Con cambios respecto al triunfo ante el Bicho en el Monumental, Coudet buscó mayor tenencia de pelota en la mitad de la cancha, para así evitar largos envíos y sortear de mejor manera el cansancio que podía generar la altura. Y de a ratos de vio a un buen River, pero solo de a ratos.
La primera la tuvo Rivero, luego de un centro de Correa, pero su cabezazo fue salvado por el arquero local. Independiente buscaba golpear a través de Rodallega y Bustos. La primera la tuvo el moreno, que sacó un derechazo controlado por Beltrán. En la segunda sí se lució el arquero millonario, porque después de un desborde, Bustos conectó, el 1 la raspó con sus dedos y la pelota salió rebotada por el travesaño. River empezaba a no hacer pie. Y la última de peligro del primer tiempo la tuvo nuevamente Bustos, que escapó por derecha y metió un remate cruzado que peinó el poste de Beltrán.
La segunda mitad arrancó con uno de los tantos errores de Rivero, que se le fue larga, Bustos se la robó y cuando salió Beltrán se la quiso picar pero el disparo salió alto. Después llegó un cabezazo peligroso y no mucho más. Los cambios de River otra vez fueron erróneos, tardíos y poniendo jugadores en posiciones en las cuales no suelen jugar. Son extrañas algunas decisiones del entrenador, al que de a poco se le acaban las excusas y deberá encontrar rápido un River mejor y protagonista, porque ahora tiene jugadores de sobra para hacerlo.