Toda la semana se habló de los árbitros y la pelea de River con la AFA. Y algo de eso iba a hacerse presente en la Bombonera, cuando el equipo de Ponzio se jugaba gran parte de este semestre. Más allá de lo que pasó en el segundo tiempo, River conspira contra sí mismo, y a los 10 minutos se quedó con un hombre menos por la expulsión del siempre errático Martínez Quarta. Con 10 gran parte del partido y a ver qué se podía rescatar de una parada que venía más difícil de lo esperado.
Para colmo, promediando el primer tiempo, Di Lollo le ganó la posición dentro del área al ingresado Rivero y estampó el 1 a 0. River no da vuelta un resultado hace 2 años, por eso, la misión parecía cada vez más imposible. De todas formas, Boca dominaba, pero no era avasallante contra el arco de Beltrán.
En el complemento se desmadró todo. El árbitro Ramírez empezó a medir con distinta vara las tarjetas para un lado o para el otro. Paredes debió ser expulsado por doble amarilla, y cuando decide echar a Montiel, ahí se vio el doble concepto, porque Blanco había cometido una falta muy similar y no decidió de la misma forma. River ya con 9 no inquietó nunca el arco rival y el Superclásico se iba manchado por decisiones arbitrales, más allá de lo malo que viene haciendo River constantemente.
No quedan esperanzas de casi nada, un milagro podrá hacer que este River no quede en el olvido y termine el 2026 como uno de sus peores años en la historia de esta gloriosa institución.