Después de 21 días, River volvió a jugar por el torneo. Lo hizo contra el humilde Estudiantes de Río Cuarto, que si perdía ante el Millonario, descendía. No es un dato menor y por eso se esperaba que River consiga los tres puntos con holgura. Ganó, creó muchas chances de gol, pero apenas lo pudo derrotar por 1 a 0, consumando el relegamiento del equipo cordobés a la 2da categoría del fútbol argentino.
Lo mejor del equipo Ponzio pasó por el juvenil Lautaro Pereyra, quien en ese primer tiempo fue quien más intentó a partir de la media distancia. Algunos disparos se fueron desviados y otros contenidos por el arquero, pero sin dudas que, ahora que le dieron una chance, demostró ser una alternativa confiable para el equipo.
Todo se abrió rápido, luego del centro de Correa y la aparición de Acuña como 9 y empujando al gol. De ahí en más todo suponía una noche tranquila en el Monumental, que lo fue, pero el fantasma de un posible empate, siempre estuvo latente. A esto nos acostumbró River.
Beltrán casi no participó y el Millonario podría haber goleado, sobre todo por lo generado en el primer tiempo. En el complemento se vio un equipo apático, sin ideas y con pocas situaciones sobre el arco de Estudiantes. Eso es lo que más preocupa, sabiendo que se vienen compromisos difíciles, incluida la visita a la Bombonera. River no puede darse estos lujos de no golear y ganar confianza cuando debe hacerlo, entendiendo que necesita casi de la totalidad de los puntos que hay en juego para entrar a alguna copa y afrontar los playoffs de la mejor manera.
Queda claro que jugando así podrá cumplir algún objetivo de mínima, pero si no afina la puntería y se compromete aún más con la situación, probablemente hablaremos de un fracaso deportivo como casi nunca antes.