Después de 6 partidos en los cuales River cayó sin atenuantes y sin siquiera jugar bien, el domingo en el Monumental, el equipo de Coudet se redimió y volvió al triunfo. Antes, la cancha habló. Se le pedía más entrega al jugador, y muchos fueron silbados cuando se dio a conocer la formación. La urgencia puso de titular a Almada, apenas llegado, y fue un acierto. Porque fue, junto con Correa, de los mejores del Millonario.
River no fue un ballet, pero mostró mejores sensaciones y ahora sabe que tiene jugadores que pueden cambiar la ecuación en un abrir y cerrar de ojos. Asique esto deberá ser el piso, para tratar de encadenar victorias que lo acerquen a mejores posiciones en la tabla y lógicamente, clasificar en la Sudamericana.
Contra el bicho, la primera de peligro llegó por un cabezazo de Martinez Quarta que salió ancho. Y promediando el primer tiempo, Correa enganchó de izquierda a derecha, metió el centro en el que Almada pateó al arco y en el rebote le quedó a Montiel para establecer el 1 a 0. Desahogo total en un Monumental que hacía rato no gritaba un gol.
En el complemento Argentinos arrancó mejor y pudo haberlo empatado con el remate de López Muñoz que dio en el travesaño. Antes le habían anulado un gol al mismo Muñoz por posición adelantada. Y a partir de ahí River tuvo las mejores ocasiones: primero Correa, luego de un contragolpe comandado por Borré, pero que el 10 millonario no pudo definir. Luego el cabezazo de Otamendi a la salida de un córner que dio en el palo y para el final lo insólito de la noche. Porque Correa escapó, lo derribaron en el área, pero al árbitro le costó mucho cobrar penal, como viene sucediendo contra River en los últimos tiempos. A fuerza VAR lo convalidó y el mismo Correa lo cambió por gol.
2 a 0 y final, ganó River, sin lucir, pero con la necesidad imperiosa de volver al triunfo después de un largo tiempo. Ahora quedará saber si esto fue una ilusión en el desierto, o si River lo empieza a convertir en realidad.