Lo de River es un caso de estudio. Parece no alcanzarle con tener muchos de los mejores jugadores del país, porque ahora siguió en su caída libre sin control y perdió contra Tigre 1 a 0. Ya carece hablar de merecimientos, porque si en todo el partido tiene un solo tiro al arco y en el minuto 80, River claramente no merece ganar. Y para colmo, los árbitros no están acertando, curiosamente, en los fallos en contra y a favor de River.
Es el peor arranque de un equipo en el profesionalismo, nadie había perdido cuatro partidos en fila, y éste River lo hizo. Para colmo contra rivales completamente ganables, que vienen en baja y el millonario los despierta. Con Tigre, en Victoria, la tarde arrancó con ese cabezazo de Ortega que salvó Zenobio, pero había un faltante en el juego. River, como durante todo el semestre, hace girar la pelota, tiene la posesión, pero no encuentra los caminos en los metros finales al arco. Y cuando lo encontró, Correa se metió en el área y Banegas y Lazo le cometieron un claro penal, que ni el árbitro ni el VAR, raramente, vieron.
En el segundo tiempo, la misma tónica, rotación de pelota y poca actividad cerca del arco rival. Y en el primer error, River lo paga. Moreno no soltó la pelota a tiempo, Saralegui lo arremetió y le queda la pelota para la corrida de Ruso, que definió ante la salida de Beltrán.
Superpoblación de jugadores en ataque, cero ideas y chocar siempre contra los defensores, las maneras de este River de Coudet cuando el tiempo apremia. Solo quedó tiempo para el remate del debutante Andrada, quizá el mejor del millonario, que salió cerca del palo. Volvió a perder River, su fondo no parece tener límites y encima tiene los octavos de final de la Sudamericana en este clima futbolístico nefasto. Lo que queda claro, es que River no para de sorprender, pero últimamente siempre para mal.