Tuvieron que pasar 99 años para que River pierda 4 partidos seguidos de local. El equipo no muestra nada y Gallardo está cada vez más acorralado. Para colmo, se viene el Superclásico.
Ante Gimnasia y en el Monumental, era una buena oportunidad para sumar envión antes de ir a la Bombonera. Pero eso no pasó, River no encontró los caminos, el Lobo aprovechó las pocas que tuvo y por si eso fuera poco, Borja erró un penal en el último minuto.
Durante el primer tiempo River casi no llegó al arco, salvo por un remate de Subiabre que tapó el arquero. Y en el segundo, como ya es costumbre, era todo al bartoleo. Encima Gimnasia encontró un penal que transformó en gol Torres. De ahí más, las ideas de River eran solo los centros de Acuña. Por eso pudieron convertir Salas, Meza, Portillo y Rivero, pero la puntería tampoco está a la orden del día.
Y en el final el árbitro Arasa le quiso dar una mano a River, cobrando un penal contra Martinez Quarta que no existió. Utima jugada del partido, para por lo menos salir de la derrotas y conseguir un punto, aunque otro papelon ya estaba consumado. Y Borja, que venia de fallar en la definición de Copa Argentina, sólo pensó en él y no en el equipo. Y pasó lo que casi la totalidad del Monumental sabía que iba a pasar: lo atajó Insfrán. Final del partido y una nueva derrota, que deja a River casi sin margen de error para ganarle a Boca y tratar de entrar a la Copa Libertadores del año que viene.