Otra derrota más y van. Como si el prestigio conseguido en más de 100 años de historia no valiese nada. Y los malos resultados, para colmo, son contra equipos sin pedigree. Al papelón de hace 15 días ante Riestra, ahora se sumó uno nuevo, la caída versus Sarmiento, también en el Monumental.
River no encuentra el rumbo, no sabe desentrañar los partidos en los cuales los rivales juegan de contragolpe y la situación es crítica. El domingo el Monumental habló y como hacía años no pasaba. A las habituales canciones para poner más “energía”, se le sumó el famoso “jugadores…”, un hit que en River no se escuchaba desde larga data.
El partido quedó en segundo plano, River no mereció perder, pero perdió. En el primer tiempo tuvo ocasiones para ponerse en ventaja, con Galoppo y Nacho Fernández, pero el que lo hizo fue Sarmiento, en su único tiro al arco. Falla grave de Armani, rebote y Morales la empujó al gol por entre las piernas del arquero. Y allí volvió a empezar el desconcierto.
Para el segundo tiempo la tónica fue la misma, el visitante agazapado, defendiendo bien y el Millonario sin ideas. Lo de siempre. Martínez Quarta jugando de extremo, el chico Jaime de lateral izquierdo, el otro juvenil Acosta, que es enganche, de doble 5… Gallardo está mareado, y busca cualquier manotazo de ahogado para solucionar a este equipo que hoy, más que nunca, está a la deriva.
Suena a muy poco apuntar únicamente a la Copa Argentina, pero hoy River no es fiable y esta cerrando uno de los peores años en la época moderna. River no sabe a lo que juega, no merece perder pero pierde, y la gente esto no lo aguanta más.