River tenía que cambiar la cara. Sobre todo por el peso que llevaba arrastrar cuatro derrotas consecutivas, las dos de la Libertadores ante Palmeiras, y las insólitas del torneo, versus Atlético Tucumán y Deportivo Riestra. La parada siguiente era de riesgo: eliminación directa contra Racing por el pase a semifinales de la Copa Argentina. Y River dio la cara, jugó cuando tuvo que hacerlo y peleó cuando su situación lo necesitaba.
La tarde en el Gigante de Arroyito de Rosario no podía empezar mejor, porque a los 7 minutos Acuña lo puso a correr a Colidio quien metió un centro perfecto para la llegada de Salas, que definió a un costado de Cambeses. Ley del ex y 1 a 0. El mismo Salas tuvo el segundo, luego de una mala salida del fondo de la Academia, pero esta vez el 1 se lo tapó de manera brillante.
Racing quería aproximarse con más fuerza que claridad, sobre todo por Maravilla Martínez, que aprovechó un grueso error en la zaga central del Millonario pero llegó apareado por Martinez Quarta y Armani le tapó el mano a mano.
River también buscaba el segundo y Colidio tuvo dos jugadas calcadas: encaró de izquierda a derecha y en ambas ocasiones sacó un derechazo esquinado, uno buscando el ángulo superior y el otro el inferior, pero en ambos casos la pelota salió muy cerca del arco de Cambeses. Y Salas tuvo una más, entrando al área sacó un tremendo zurdazo que salió apenas ancho.
Luego el 9 de Racing Martínez debió ver la roja por un codazo artero ante Portillo. De todas maneras eso pasaría mas tarde. El atractivo primer tiempo le dejaba paso al malísimo complemento.
Racing intentaba, pero River trataba de cortar el juego lo máximo posible. Pocas situaciones de gol, alguna de Martínez para Racing y otra de Nacho Fernández para River. Poco juego, mucha lucha. Acuña provocaba y Racing reaccionaba, pero de fútbol, nada.
Llegó el final para suspiro del hincha millonario que ahora ve la Copa Argentina con buenos ojos, ante la eliminación en la Libertadores y los altibajos en el torneo local.





