Con el objetivo fijo de entrar a la próxima Copa Libertadores, River recibió a Barracas sabiendo que no tiene muchas más opciones que ganar. El visitante llegó al Monumental también con un claro objetivo: jugar lo menos posible haciendo tiempo y llevarse algo.
En el primer tiempo, lo poco que produjo el equipo de Gallardo no tuvo la puntería necesaria o el arquero se encargó de taparla, como la primer a Colidio. Barracas apenas si cruzaba la mitad de la cancha y sólo tuvo algún disparo lejano que controló Armani.
Ya en el complemento se metían al campo Pity Martínez, Borja y Mastantuono. Y fue el chico de 17 años con su rebeldía, lo que hizo que el partido cambie. Primero le puso un centro pase a Meza para que con un cabezazo ponga el 1 a 0. Y luego, la peleó, la ganó, escapó y remató al arco, Miño la despejó y el rebote encontró la cabeza de Borja para el 2 a 0.
El tercero lo pudo convertir Borja, pero el offside se lo negó. De todas formas no iba a tardar en llegar, porque Paulo Díaz probó de 35 metros y luego de la floja respuesta del arquero, la pelota se metió a un costado: 3 a 0. No hubo mucho más por jugar, porque Barracas no quería seguir haciendo papelones y Echenique no dio ni un minuto de adicional.
River le ganó a uno de esos equipos que no deberían estar en primera división y de a poco se acerca al último y único objetivo que quedó en el año: entrar a la Libertadores.






