El peligro de Hall, como se le dice cuando River está a punto de caer en una debacle total, se presentía. Y pasó nomas, después de cinco derrotas consecutivas por torneos de Afa y con rivales completamente inferiores, hizo que la gente, tras perder 1 a 0 contra Central, se manifieste en los pasillos del Monumental. Reclamos, insultos y cánticos de guerra para con todos retumbaron fuerte en el Hall del estadio. La gente estalló.
Desde 1911, o sea durante todo el profesionalismo, River no vivía una situación así. Derrotas con Belgrano en la final del torneo pasado, Aldosivi por Copa Argentina, Barracas Central, Gimnasia y Rosario Central, hicieron que la gente se agolpe y pida, hasta por la vuelta de Ramón Díaz.
River vive horas caóticas, gasta fortunas en jugadores que no rinden y tiene más de 10 jugadores entrenando separados del plantel profesional. River gestiona por redes sociales.
Esta vez fue Central quien le dio un golpe más de gracia. Es cierto que no mereció perder, pero este River hace 28 partidos que no da vuelta un resultado, por lo que todos sabemos que si empieza perdiendo, termina perdiendo. Casi no tiene sentido describir el partido, tuvo chances de ponerse en ventaja, pero Central le metió el primero y el final se sabía. Hasta el visitante, pudo liquidarlo en alguno de los contragolpes que tuvo. Lo más claro quizá fueron la de Pereyra por encima del arquero en el primer tiempo, la de Galván que salvaron en la línea y la de Beltrán que tapó Ledesma con los pies.
Nadie sabe dónde está el fondo de River, pero lo que todos saben es que River es un verdadero desastre.