El recibimiento fue único, otra vez. La gente de River siempre tiene algo más para brindar, y en el Superclásico no fue la excepción. Millones de papelitos, como en aquel Mundial ´78, regaron el Monumental para recibir a un River que venía invicto con Coudet y que tenía su prueba de fuego. Pero no la pasó.
El Millonario jugó mal, casi no creó situaciones de gol, perdió 1 a 0 con Boca y para colmo la terna arbitral le arrebata en su cara la posibilidad del empate. No es excusa, pero el penal de Blanco a Martínez Quarta en la última de partido, existió.
Todo comenzó torcido, porque con pocos minutos en el reloj, Driussi se iba lesionado y su lugar lo ocupaba un Salas que venía con muy pocos minutos encima. Así fue como la primera de riesgo la tuvo él, con una media vuelta que pasó cerca.
Paredes metía sus famosas dagas atrás de Martinez Quarta, de pésimo partido, y Merentiel casi aprovecha la primera. Pero ya en la tercera que lanzó el 5 de Boca, lo volvió a encontrar al uruguayo que centró y la pelota rebotó en la mano de Rivero. Paredes cambió el penal por gol en la última del primer tiempo.
En el complemento River empujaba, pero sin ideas claras. Boca agazapado casi aprovecha alguna de los contragolpes que tuvo. Salas tuvo un cabezazo que capturó Brey y llegó la polémica: centro de Moreno y cuando quiere cabecear Martínez Quarta, Blanco lo empuja sin intención de jugar la pelota, dentro del área. Ni Herrera, haciendo los deberes, ni el VAR, la vieron. Fue 1 a 0 y final, queda claro que River tiene déficits en varias partes del equipo, pero en defensa se visualizan mucho y, por cierto, estar dirigencialmente en contra de la AFA, está empezando a salir caro.