El equipo de Gallardo llenó el casillero que le faltaba, ser un desastre en la Bombonera. Ni jugar el partido más importante del país movilizó algo en estos jugadores que siguen defraudando al hincha. Y a Gallardo se lo sigue notando perdido, poniendo una formación y un esquema que no venía utilizando. Para colmo, salió a neutralizar a Boca, sin casi atacarlo.
En el primer tiempo no pasaba nada, River había llegado apenas con dos tiros lejanos, uno de Castaño y otro de Salas. Pero Boca tampoco había inquietado, hasta que después de un pelotazo de Costa y una pelea aérea de Giménez, encontró a River mal parado y Zeballos hizo el resto. Remate furioso, rebote de Aramani y el delantero xeneize empujó al gol. 1 a 0 en la última de esos 45 iniciales.
Y el segundo tiempo no podía empezar peor. Escapada del mismo Zeballos, que sacó a pasear a Martínez Quarta y Portillo, metió un centro atrás para la llegada de Merentiel, 2 a 0 cuando no se habían cumplidos los primeros dos minutos. Y partir de ahí todo podría haber sido peor, Boca tuvo 3 o 4 chances para marcar, pero Giménez no estaba derecho y no terminó con goleada de milagro.
River apenas reaccionó cuando faltaban 2 minutos, con un cabezazo de Galarza y un remate de Salas que salieron cerca del palo de Marchesín. El equipo no merece clasificar a nada, ni a la Copa ni a los playoffs porque hace rato que River viene siendo un verdadero desastre.