Otro papelon y un nuevo fracaso en un año que está resultando para el olvido. River perdió por penales con Independiente Rivadavia de Mendoza por las semifinales de la Copa Argentina y sigue sumando decepciones para el hincha millonario. Una Copa que resultaba accesible, la tiró a la basura.
El partido fue malo, con muy pocas llegadas de gol. Lo mejor del equipo, dentro de lo malo, fue un pasaje del primer tiempo, donde las ocasiones que dieron fueron por un tiro en el poste de Juanfer Quintero y un despeje sobre la línea después de una arremetida de Nacho Fernández. Después de eso, nada.
El entretiempo, para colmo, duró más de lo planeado por una intensa lluvia que se desató en Córdoba. Y en el complemento River empujaba con pocas ideas. Lo más claro fueron dos cabezazos, el primero de Rivero, que rebotó en el travesaño y el segundo, ya casi sobre el final, de Galoppo, que despejó Centurión.
Y lo tan temido, los penales. Pese a que Armani se había lucido en las últimas definiciones, en este caso poco pudo hacer ante los remates desviados de Borja y Galoppo. Independiente falló uno también, pero no alcanzó y Villa definió la serie. River está cerrando uno de los peores años futbolísticos de los últimos tiempos, con un único objetivo en vista que es la Liga local y así poder clasificar a la próxima Libertadores. Pero está claro que a fin de año deberá hacerse un balance y una limpieza, para que en el 2026, River vuelva a ser River.