Del karma a la bendición. Eso vivió River en los últimos 10 días. Porque de casi saber de que si el equipo definía una serie por penales iba a quedar eliminado, el millonario pasó a creer que los tiros desde los 12 pasos lo pueden salvar. Pasó contra Libertad de Paraguay en octavos de Copa Libertadores, pasó contra Unión de SF en octavos de Copa Argentina. Y, para sorpresa de muchos, el denominador común fue Franco Armani.
River volvió a jugar mal, con grandes fallas a la hora de la definición pero también cuando tiene que mostrar solidez defensiva. Unión lo maniató, le cerró los caminos y cuando tuvo buenas ocasiones, apareció el arquero Tatengue para salvar a su equipo. Por eso el partido se mantuvo empatado, porque los de Gallardo eran protagonistas con la tenencia de la pelota, pero Unión era peligroso cuando contragolpeaba.
En el primer tiempo fueron pocas las llegadas: Galoppo de entrada con un derechazo y luego Driussi no terminó bien un ataque prometedor. Por el lado de Unión, un remate cerca del palo de Armani. En el segundo tiempo poco cambió. River tuvo una chance clara luego de un centro de Acuña que Montiel, agarrado por un defensor, no pudo definir y el árbitro no convalidó el penal.
Y quizá lo más atrapante llegó al final: centro de Quintero que peinaron en el primer palo y por atrás llegaron Borja y Rivero, pero Tagliamonte salvo de manera estupenda. Y en ese contragolpe, Unión lo perdió insólitamente en un mano a mano con Armani. Penales.
Y otra vez iba a aparecer el uno millonario con esa materia que de a poco va saldando. Porque le atajó los disparos a Gamba y Fascendini, mientras que Montiel convirtió el definitivo para la locura de una multitud de hinchas de River. Pasó River, sigue vivo en las tres competencias, pero quien por ahora sostiene todo tiene nombre y apellido: Franco Armani.





